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Desventajas del trabajo en remoto

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El otro día leí un artículo publicado por Amir Salihefendic, CEO de Todosit, titulado ‘What Most Remote Companies Don’t Tell You About Remote Work’ que me hizo reflexionar. El caso es que nosotros mismos en marketgoo decidimos dejar de tener oficina hace tan solo tres meses, y aunque ya trabajábamos en remoto, mi caso particular y el de otros tres compañeros ha sido el de pasar de acudir a una oficina física de manera regular a convertirnos en 100% remoto.

Y madre mía, menudo cambio para mejor. No solo por cómo afecta a tu calidad de vida inmediatamente, sino por cómo mentalmente, y aunque no hubiera ningún tipo de obligación para usar esa oficina, la libertad y las posibilidades a la hora de diseñar tu estilo de vida se multiplican exponencialmente.

Sin embargo, tras el disclaimer, en este post quería sumarme a las palabras de Amir Salihefendic para plantear, desde mi/nuestra perspectiva algunas de las desventajas y problemas que conlleva trabajar en remoto y cuáles son algunas de las maneras que estamos utilizando para solucionarlas. Ojalá este post sirva para inspirar a personas que estén en la misma situación y que también puedan aportar desde su lado cosas que se nos escapen a nosotros.

Antes de nada, aclarar que no somos nómadas digitales. Nos puede molar la idea e incluso puede que alguno decida vivir así durante un tiempo, pero desde hace años la mayoría del equipo trabaja desde casa o desde un coworking y entre uno o dos lugares geográficos, alguno más (hola Edge!). Yo ahora mismo vivo en Madrid pero paso los meses de verano en Mallorca. Es decir, que ninguno estamos recorriendo el mundo. Esto es importante.

Es importante porque uno de los principales problemas que encontramos al trabajar en remoto y desde casa es el aislamiento y la soledad. Trabajar desde casa conlleva pasar muchas horas solo, no pudiendo disfrutar de descansos, cafés y comidas con compañeros. Esto durante meses y en mayor medida cuando no se tienen compañeros en la misma ciudad. Si con este movimiento buscamos tener mejores herramientas para ser libres y más felices, esto nos puede llevar a lo contrario.

Bien, qué cosas ayudan a mitigar este riesgo: sistematizar rituales que alimenten la parte más social de nuestra forma de ser, como quedar a comer con regularidad con gente en la misma situación o con amigos y familia, no trabajar el 100% del tiempo en casa y agendar días para trabajar con otras personas en lugares como una cafetería o una biblioteca o disponer de un horario flexible y capaz de conciliar para apagar el ordenador y poder disfrutar de la familia o actividades con otras personas. Hemos aprendido que sistematizar es importante, dejarlo a la improvisación nos lleva a dejarlo de lado y sufrirlo en el largo plazo.

Por otro lado, otro gran riesgo es el del difícil equilibro entre la vida personal y el trabajo en casa. No tener esa separación de entornos tan claros como el de una oficina nos ha llevado a momentos en los que uno se concentra o trabaja peor por distracciones ajenas o a no poder desconectar del trabajo y que tu propia casa deje de estar relacionada con el lugar idóneo de descanso.

A mí me pasó cuando trabajaba desde mi habitación en casa de mis padres, que llegaba el viernes y en cuanto terminaba tenía que salir de ahí porque se me caía el cuarto encima. O por ejemplo, me contaba un amigo el otro día que alrededor de las 19:00 él termina de trabajar y también llega su novia del trabajo, que él está deseando irse y hacer un plan fuera y ella está deseando relajarse en casa (Spoiler: se va a buscar un coworking). Aquí, desde marketgoo queremos ayudar al que se sienta así y hemos definido una partida para pagar el coworking del miembro del equipo que decida trabajar así.

Y algo clave, la magia. Esa magia que solo se da y ocurre en conversaciones fortuitas e improvisadas en una oficina, esas que no están planificadas. Con el trabajo remoto, las conversaciones asíncronas, la hiper-productividad, la eliminación de distracciones… esto está ocurriendo bastante menos. Recuerdo con cariño que decisiones que han definido grandes proyectos han surgido de conversaciones con Wences en las oficinas que hemos tenido, cuando nos quedábamos hasta las mil soñando con el futuro. Con esto estamos peleando todavía intentando encontrar la mejor manera de hacerlas posibles. Qué estamos haciendo por ahora: nos juntamos todo el equipo cuatro veces al año en un retiro que nos permite vernos y con el objetivo de fomentar espacios y conversaciones que nos ayuden a seguir soñando pero también tenemos presupuesto asignado para que el equipo viaje, se junte y pase más tiempo juntos.

No quiero extenderme más ya que planteo este post como el primero de una serie de reflexiones sobre los retos de trabajar en remoto que podamos ir actualizando y mejorando continuamente. Como conclusión, creo que los últimos tres meses han sido los tres meses más felices de mi vida profesional, sin ninguna duda, pero soy/somos muy conscientes de los retos que supone esta manera nueva de trabajar. Desde aquí intentaremos aportar humildemente con los aprendizajes que vayamos teniendo.

Aquí el post de Todoist sobre ‘What Most Remote Companies Don’t Tell You About Remote Work‘ y el nuestro sobre ‘We are closing our office. Here’s Why‘. Si te interesa este tema te recomiendo que les eches un ojo 🙂

Gracias por llegar aquí, te has enfrentado a retos parecido trabajando en remoto? Deja un comentario!

También estoy en Twitter e Instagram comentando este y otros temas, de manera más activa.

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